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17 novembre 2014 a 18:00

Los Conflictos y la Humildad

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Los Conflicto y la Humildad

Los Conflicto y la Humildad

Si le he llamado a este artículo Los Conflictos y la Humildad, es porque desde mi punto de vista, ya te puedes leer todos los libros de resolución de conflictos que haya en el mercado, puedes asistir a todas las conferencias que quieras, y puedes formarte en las mejores academias, que si no tienes la capacidad de ser humilde cuando te pones en frente de otro u otros, te será complicado transmitir, (que no comunicar), esas ganas de solucionarlo.

De toda la vida, ha habido mucha confusión en relación a la Humildad. La Humildad no es debilidad, como en ocasiones se entiende en algunos círculos, sobretodo de las altas esferas; todo lo contrario, la Humildad es fortaleza, porque saber reconocer una debilidad o un error, no es de débiles, es de fuertes, porque vences a tu Ego primitivo. No siempre ganar una pelea, va a ser positivo para ti. Quizás por no dar la razón al otro, te compliques la vida.

La soberbia y el orgullo, te hacen perder oportunidades, tanto en todo lo relacionado con lo material, como en lo sentimental.

Hasta que no nos quede claro este concepto, tendremos un largo camino por recorrer, en pocas palabras, seguiremos siendo primitivos.

Un conflicto bien gestionado, puede llegar a generarte enormes beneficios, ya que se puede convertir en uno de tus mayores impulsores de cambio. Eso sí, por lo menos mi opinión, es que dentro de ese conflicto tiene que haber algo que te motive a enfrentarte a él para solucionarlo.

Si no encuentras ninguna motivación, desde mi punto de vista será complicado que lo afrontes con la actitud apropiada, y esto puede hacer que transmitas desinterés, desidia, o falsas apariencias, con lo que es posible que ese conflicto aun se enquiste más.

Por lo tanto, si los abordas con motivación, pueden ayudarte a ser mucho más influyente con los demás; tus vínculos serán más fuertes, y hasta te puedes llegar a convertir en toda una autoridad.

Pero primero tenemos que tener en cuenta lo que es un conflicto, ya que hay mucha gente que sigue confundida.

Es necesario que tengas clara la diferencia entre un Problema y un Conflicto.

  • Con las cosas no tenemos conflictos, sino que tenemos problemas

  • Con las personas, no tenemos problemas, sino que tenemos conflictos

Lo que ocurre es que en la mayoría de ocasiones, un problema con algo, puede degenerar en un conflicto con alguien. Los problemas puedes solucionarlos con tiempo y/o con dinero, sin embargo un conflicto con alguien, no siempre tiene una solución tan “fácil”.

Según George Kolhreiser, (experto en resolución de conflictos), “el conflicto es una consecuencia natural de la interacción entre personas que trabajan juntas en tareas que les exigen cooperar”…

El conflicto también se puede expresar como una diferencia entre dos o más personas, que se caracteriza por la tensión, el desacuerdo, el secuestro emocional, (pérdida de control), y por las generalizaciones, tales como…”es que siempre tú…”; “es que tú nunca…”; “todo lo haces…”; “nada de los que haces…”, etc.

Al convivir con otros dentro de un mismo sistema; “planeta, continente, país, ciudad, pueblo, empresa, equipo…etc, o en el caso del área sentimental, familia, pareja, amigos, etc…estamos prácticamente obligados a relacionarnos, teniendo en cuenta que se suman las diferentes formas de pensar y de comportamientos, que vienen dados por la experiencia, la educación, y por los diferentes roles en los que tenemos que desarrollarnos en las diferentes áreas de nuestra vida. Tú no eres igual con tu jefe que con tu mujer, y no eres igual con tu mujer que con tus amigos…etc

Por lo tanto tú, eres solo uno entre muchos, con tus fortalezas y con tus debilidades; y a la vez tus fortalezas, pueden llegar a generar interferencias en otros, y viceversa.

Cuanto más alto es el nivel de interdependencia entre tú y los demás, más se suele intensificar el conflicto. Es decir, cuanto más dependas de otro para conseguir algo en concreto, más probabilidades de roce se generan.

Voy a aportarte una serie de preguntas para que tomes conciencia. La clave para mí, es el ahorro de energía, por eso, antes de entablar una discusión y tener un posible desgaste de energía innecesario, es positivo tomarse un pequeño tiempo y hacerse unas preguntas. Más que nada, para que seas tú como ser inteligente que sabe gestionarse, el que tome la decisión de empezar o no a discutir, y no tu YO primitivo.

Esto a mí me ayuda a elevar mi nivel de conciencia y de autoconocimiento en relación a mi Ser, y a parte, aprendo a localizar esos momentos en los que puedo llegar a perder el control:

  • ¿Qué indicadores emocionales siento en estos momentos?…¿ira?;¿desprecio?; ¿indiferencia?…¿realmente me importa tanto como para discutir?

  • ¿Qué indicadores físicos siento?…¿temblor de manos?; ¿sequedad de boca?; ¿afonía?; ¿manos frías?; ¿palpitaciones?…¿nada?

  • ¿Quién es realmente el que siente el conflicto…él o yo?. Si no lo tengo yo con él…¿para qué estallar?.

  • ¿Siempre me pasa con esta persona…o es la situación la que me altera?…Sirve para aprender a segregar a las personas individuales de las situaciones. Si siempre es con la misma persona, quizás es esa persona la que no tiene voluntad de cambio, y si me siento mal en la misma situación con personas diferentes, claramente soy yo el que tiene que mejorar.

A partir de aquí, eres el responsable de tomar la decisión de qué es lo que más te conviene hacer; empezar una conversación productiva, en la que puedes llegar conseguir un resultado positivo, o enzarzarte en una discusión que te desgastará con total seguridad.

Con conversación productiva, no me refiero a que siempre consigas solucionar el conflicto, sino que cuando acabe esa conversación, tú sientas que has hecho lo mejor que podías hacer, aunque el otro no haya puesto de su parte.

Recuerda que no tienes por qué convencer a nadie, (a nos ser que tú quieras), sino que eres totalmente Libre de defender tus ideas.

Todo esto del ganar-ganar está muy bien, y es positivo el ir a por él, pero sin obcecarse, ya que no todas las personas con las que discutirás a lo largo de tu vida, se enfrentarán a la discusión tan predispuestos como tú, a ese ganar-ganar.

Yo no soy partidario de gastar energía, ni siquiera para conseguir el ganar-ganar, ya que sino, puedes acabar volviéndote autoritario, intentando convencer al otro de que HAY que conseguir el ganar-ganar.

Si te gusta que te permitan ser Libre, permite tú a los demás que sean Libres también. Si no quieren culminar en positivo, respétalos.

Hay muchos manuales de resolución de conflictos en el mercado, pero lo que a mí me ha funcionado en la mayoría de ocasiones, han sido estas preguntas. Principalmente, porque el “luchador impulsivo” que canaliza toda su energía hacia la violencia física o verbal, se enfrenta a un adversario que no tiene ganar de luchar, sino de reflexionar para solucionar, es decir, se encuentra sin adversario.

Algo que puede llegar a desquebrajar la conducta violenta de la otra persona es lo siguiente:

  • ¿Qué es lo que realmente ha hecho que llegamos a esta situación?…Explícame qué es lo que he hecho YO para que estés así…Demuestra interés por querer saber, transmite mensajes YO.

  • Reconocer errores y debilidades. Un “lo siento, no sabía que te afectaba de esta forma…” en su justo momento, es la mejor muestra de humildad que se puede ofrecer. Aquí ya se puede detectar un cambio en el lenguaje no verbal del otro. Es muy posible que se destense.

  • ¿Podría ser que ninguno de los dos hayamos estado al 100%?. Al 100%, en pocas ocasiones se está, por lo tanto, aquí se puede encontrar un punto de encuentro en el que ambas partes se responsabilicen y no solo uno.

  • Entonces…¿cuál es el sentido de todo esto?; ¿a dónde podríamos llegar?…El para qué, el punto de encuentro. Siempre se puede aportar algo que pueda ser interesante, si hay voluntad por ambas partes.

  • ¿Qué es lo que necesitas de mí?…¿cómo puedo ayudarte?…ayudarte más que ayudar, porque te enfocas en él/ella como persona, no sobre la situación negativa, que al fin y al cabo, se ha generado por una relación entre personas.

  • Negociar las necesidades de ambos, pero sin llegar a sentir que se pierde algo importante. Buscar el equilibrio. No se basa en que solo aporte uno. Se basa en sentirse bien después de la conversación.

Esta secuencia de preguntas, ni es la secuencia definitiva, ni tampoco es la panacea, ya que como sabrás y habrás experimentado en alguna ocasión, hay personas que son huesos muy duros de roer. Y por lo menos yo, no estoy para roer huesos.

Interés por solucionar ese asunto, y Humildad.

J. López

Coach especialista en procesos One to One

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